El Rey cumple 76 años aferrándose al trono

El Jefe del Estado español, Juan Carlos I, cumple este domingo 76 años mientras espera que el juez José Castro comunique su decisión sobre si imputa o no a la hija del monarca, la infanta Cristina, por delitos contra la Hacienda Pública y blanqueo de capitales por su presunta implicación en el caso Nóos, y mientras un 62% de sus súbditos piden su abdicación.

A sus 76 años, Juan Carlos I es el rey de una España cada vez menos juancarlista y cada vez más felipista -en el sentido de su hijo, el príncipe Felipe, y no del expresidente del Gobierno-, que cambia más de canal cuando -casi- monopoliza en Nochebuena las televisiones de todos los hogares con su discurso, y con quien ha perdido progresivamente empatía desde que, en 2012, tuviera que pedir perdón a los españoles por haberse caído durante una cacería de elefantes en Botsuana.

En 2013, el Rey continuó siendo un suculento bufé informativo para la prensa, bien fuera por su “entrañable” amiga Corinna, bien por sus numerosas tournées por los quirófanos -el 3 de marzo, por una hernia discal; el 24 de septiembre, primera operación de cadera; 25 de noviembre, segunda y definitiva… hasta el momento, quiere decirse-, o bien por el barro que salpicaba del charco en el que están metidos su hija, la infanta Cristina, y su yerno, Iñaki Urdangarín: el caso Nóos, un verdadero “martirio” –Spottorno dixit– para el monarca. Para defender a su vástago -”vástaga”, que dirían Soraya Rodríguez o Bibiana Aído-, Juan Carlos I fichó como abogado a Miquel Roca Junyent, un ‘padre de la Constitución’ que, este año, afirmó que el Tribunal Constitucional no le merecía ningún respeto.

En su intermitente agenda destacó un encuentro por encima de todos: el 30 de octubre, tras la sentencia del TEDH que instaba al Gobierno a derogar la doctrina Parot, el monarca recibió en el Palacio de la Zarzuela a Mari Mar Blanco, a Ángeles Pedraza y a Tomás Caballero. Además, para su discurso navideño, escogió una foto del encuentro y quiso compartir el dolor de las víctimas en “momentos difíciles”, si bien su parlamento no pasó de ahí. En esa ocasión tampoco habló con claridad del desafío nacionalista catalán, y eso que en algunos pueblos de la región, como Alcanó (Lérida), retiraron su nombre de las calles.

Así, y pese a las encuestas y a las peticiones de Iñaki Gabilondo o del primer secretario del PSC, Pere Navarro, el Rey cumple 76 años sin intención alguna de abdicar, concediendo entrevistas con grandes dosis de Photoshop a ¡Hola!, y con intención de volver a su trabajo: este lunes presidirá la celebración de la Pascua Militar, a la que también acudirán el presidente Rajoy y los ministros de Defensa, Pedro Morenés, y de Interior, Jorge Fernández Díaz.

Además, la semana que viene asistirá a una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores japonés, Fumio Kishida. Por su 50 cumpleaños, la infanta Elena concedió a Efe una entrevista en la que declaró que su padre le transmitió a ella y a sus hermanos “la cultura del esfuerzo”: quizá la no abdicación del Jefe del Estado sea la mejor prueba de su adicción al trabajo. Como en la ranchera de José Alfredo Jiménez, Juan Carlos I seguirá siendo Rey -al menos, por ahora.

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