Rubalcaba, el Padre Apeles y la cabra de la Legión

Decía Baudelaire que solo existen “tres seres respetables: el sacerdote, el guerrero, el poeta. Conocer, matar y crear”. No ha mucho, Alfredo Pérez Rubalcaba fue, para los suyos, un sacerdote agnóstico/ateo y tartamudo cuyas palabras iban a misa -agnóstica/atea, se entiende-, así como un notable -tiro al alza a la hora de calificar- guerrero para la oposición. Entonces, el poeta -el mal poeta- era Zapatero, que proclamaba, no sabemos si colgado de opio o no, que la Tierra pertenecía al viento.

Fue precisamente el expresidente del Gobierno quien le puso fecha de caducidad a Rubalcaba, cuando dijo que no se volvería a presentar a las elecciones y que le cedía su testigo como secretario general del PSOE, tan castigado, tan gris oscuro, tan apocalíptico, al veterano exprofesor de Ciencias Químicas, porque él, Mister Cejas con zeta,  estaba cansado y tenía que retirarse a escribir sus memorias. Como Bono, pero con menos pelo.

Desde entonces, de la misma forma que su partido, el cántabro Rubalcaba no ha levantado cabeza, agenciándose, en su período como líder del PSOE, cinco derrotas electorales -y a lo grande-: una, la más suya, la de las elecciones generales, más los hostiones sufridos en Andalucía -Griñán gobierna, pero no ganó-, en Galicia, en Cataluña y, ay, esta sí que le duele al ex ministro del Interior, en el País Vasco, donde no solo bastó con acabar con ETA -si es que Rubalcaba y Patxi López acabaron con la banda terrorista, pero eso es otro debate, amor-. El sacerdote Caifás se transformó en el Padre Apeles y el guerrero Julio César en la cabra de la Legión, tartamudeo y juego de manos incluido -mientras, Zapatero seguía ejerciendo de mal poeta-. Rubalcaba dejaba de ser respetable para el electorado socialista y para Baudelaire.

Tras su particular annus horribilis, Rubalcaba comienza 2012 más 1 -2012 no ha acabado aún; 2012, a este paso, durará (mes arriba/mes abajo) un lustro- poniendo en práctica la caridad católica -parecida pero no igual a la solidaridad cristiana- que le enseñaron los curas del colegio del Pilar, donde estudió, y pide por “justicia”, por “dignidad” y sin tartamudear en un vídeo que la ciudadanía se movilice, por eso de  que en febrero se acaba la ayuda de 400 euros para parados de larga duración; por eso de que, cuando el Gobierno de Rajoy dijo de cortarla, el PSOE se puso en pie de guerra -de guerra fría, se entiende-, y por eso de que cuando el Gobierno de Rajoy decidió prorrogarla los socialistas se apuntaron un tanto.

A ese gol se engancha Rubalcaba, aparentemente sereno, seguro y con la camisa azul, cuando dice que su “primer objetivo” es conseguir que el Gobierno mantenga esta ayuda. “Entre todos salvemos los 400 euros”, hashtag, catapún, corten la grabación y ¿qué tal ha quedado?. “Bien. Objetivo conseguido: no has tartamudeado”, dicen Óscar LópezElena Valenciano, que son, respectivamente, el candelabro y el reloj de La bella y la bestia, pero para el PSOE. “Por algo se empieza”, responde el de Solares.

Según el último sondeo de Sigma-Dos para El Mundo, el PP está todavía seis puntos por encima del PSOE aunque, estos últimos, ahora ganan casi dos puntos y se harían con el 30,7% de los sufragios -frente al 28,8% obtenido el 20-N/2011-. Lo mismo el último vídeo de Rubalcaba le da otra décima, o décima y media. Eso sí, el secretario general de los socialistas debe trabajar muchísimo para recuperar el respeto de su electorado. Y el de Baudelaire.

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