¡Qué corte!

Anteayer, mientras los sindicatos leían fieles a su estilo decimonónico los últimos coletazos de sus protestas en la Plaza de Colón, algunas personas, queriendo evitar el atasco postreivindicativo y las colas de un metro en servicios mínimos, fueron andando hacia sus casas. Se encontraron con un problema inesperado. La policía había preparado un despliegue digno de la recepción de un Jefe de Estado en la subida hacia la sede del PP. La calle Génova estaba custodiada por más de 20 lecheras con las luces a todo trapo con el motor encendido (consumiendo gasolina) y con policías nacionales  en perfecta formación de defensa. Solo una zaga formada por David Navarro, Ballesteros y Pepe podría haber frenado más en seco las aspiraciones de los ingenuos viandantes que pretendían caminar en línea recta hacia sus casas como si de una calle más se tratara.

Entonces comenzó el espectáculo. Frente al despliegue de fuerza, algunos ciudadanos decidieron que si bien no iban a oponer resistencia a la autoridad,  era una ocasión perfecta para rozar el desacato con escarnio de quilates. Bajo la mirada atenta de los policías, que portaban casco y porras “por si las moscas”, algunas personas corearon lemas de lo más original sintiéndose protegidos por las vallas que la policía había dispuesto. Al ya clásico “con tanta luz, parece un puticlub” le siguieron los “pa tanta porra, falta chocolate”, “antes perro-flauta, que perro policía”, “quién nos protege de la policía” “dónde está vuestra paga, vuestra paga dónde está…”. Incluso un ciudadano gritó entre aplausos “¡¡Voy a llamar a la policía, me han cortado la calle!!”.

También quisieron algunos intrépidos ciudadanos engañar a las autoridades haciéndose pasar por “compañeros, que somos compañeros”, o cantando el ya clásico tema de la última Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid “esta es la juventud del Papa”. Pero ni al más repeinado y con jersey de caballito le habrían dejado pasar.

¿Era necesario?¿Se esperaba realmente un ataque a la sede del PP de tan grandes dimensiones? ¿Por qué existe tanta previsión donde, aparentemente,  existía un ambiente de tranquilidad, y tan poca en casos como el de Madrid Arena? ¿Se sobreprotegen las sedes de los partidos como si se tratara de edificios públicos como el Congreso? ¿Costó más el despliegue que policial que los daños que se hubieran podido producir?

Y lo más importante para Mariló Montero, ¿será el alma de estos policías trasplantable después de protagonizar el show de la noche?

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