Tripulación de refresco

El centro de Madrid sufre el bullying higiénico de la lluvia que destruye -al menos, temporalmente- esa capa de smog que provoca toses, cánceres y encabronamientos, según los científicos y/o los ecologistas, “depende”, que cantaba Jarabe de Palo. No hay activistas de Femen ni manifestantes pro-vida, o como se diga, en el Paseo del Prado, que se muestra húmedo, nuboso, más limpio que de costumbre por culpa de la tormenta, como colmando de argumentos a Ana Botella, alcaldesa no soberana -a los votos me remito- de la Villa, que dice/dijo que en la capital del Reino de España no hay tanta mierda por metro cuadrado en comparación con otras capitales europeas. El Paseo del Prado, decía, más vacío que de costumbre, por eso del fenómeno meteorológico que moja, que cala, que empapa, y los viandantes caminan bajo el refugio de su paraguas, salvo el imbécil que aquí escribe, que atraviesa con la cabeza indefensa la vía, hasta llegar al hotel Ritz. ¿Que si me alojo ahí? Anda, cachondos. Hasta donde yo sé, el único periodista que vivió/residió ahí fue mi admirado Julio Camba, durante trece años. Yo no soy Camba; apunto más a lo precario.

El secretario general del PSM, Tomás Gómez, protagoniza, o eso espera, un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum. Telonea al socialista madrileño la exministra Carme/Carmen Chacón, según la campaña electoral, según la geografía del mitin. La “niña de Felipe” -González, hombre, presidente y fundación de fundaciones- recita su cantar de gesta federalista, sin miedo, con Corcuera ausente, y suelta una pulla indefinida, no se sabe si al Gobierno de Rajoy, no se sabe si a los machos/hembras dominantes de su no-partido, pues ella es militante del PSC, y a las palabras de su primer secretari me remito. Chacón regresa de Miami para presentar, expresamente, a Tomás Gómez. Quizás sea el jet-lag, quizás anoche vio Aterriza como puedas -no veas qué risera me da esta película-, pero la exdiputada tira de la aviación como metáfora para exponer que hay dos visiones de la crisis: la primera, que es la que sostiene que estamos “atravesando una zona de turbulencias” y que “saldremos”; la segunda, que afirma que “el avión tiene problemas y debe pasar por el taller”, con una “tripulación de refresco que hable otro lenguaje” y que “movilice emociones”. Ríete tú, con esto, de la dialéctica marxista.

Chacón sugiere sin aclarar, y el discurso de Tomás Gómez, bueno, pues como que pasa a un segundo plano, más aún cuando el líder -bueno, “líder”…- de los socialistas madrileños, gentilmente, nos otorga a los periodistas, a través de su disciplinado personal, una copia transcrita de su discurso, que mide ocho caras, que habla de Cataluña, que critica a la derecha, y que dice que los socialistas son herederos de la Ilustración. Servidor aparta su cuaderno azul y carca y su bolígrafo de propaganda; los cambia por un trozo de bizcocho, por un sandwich de jamón cocido, queso y piña, y por un vaso de zumo de naranja, con grumos, y que sabe mucho mejor que ese de 65 céntimos que compro en el Carrefour de Andrés Mellado. Frente a mí tengo a Esther Palomera, una periodista de La Razón a la que admiro, qué raro se me hace esto, y no detallo más.

Finaliza el acto y, en el pasillo que comunica la sala donde se ha celebrado el desayuno con el vestíbulo del hotel, los periodistas allí congregados formamos una marabunta en busca de respuestas: ha venido Chacón, desde Miami, donde las playas y las chicas en bikini de las series de los 80, y nuestro deber, como profesionales, es el de preguntarle lo que nos dé la real gana. Pasan los minutos. Chacón se toma su salida con paciencia, como los toros mansos que intentan reconducir al bravo indultado hacia un toril. Conversa, entre otros, con la periodista Margarita Sáenz Díez, y alguien anuncia que no hará declaraciones. Vuelvo al pasillo, como para hacer piña, y saludo a Gema Huesca, de Europa Press TV, dueña de una bitácora muy interesante. Crece la indignación entre el personal, hasta que se oye sin oírse el “chsss, que viene, que viene”. Y Chacón, escoltada por Tomás Gómez y por el expresidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, elude pronunciarse sobre su “tripulación de refresco”, como escondiendo la mano de una piedra que arrojó hace un rato, y los compañeros preguntando, y ella, antes de huir por una puerta anexa -guiada por Barreda, joder, paisano-, zanja así el compromiso: “He hecho 8.000 kilómetros para apoyar a Tomás -Gómez-. Hoy es su día”. Al segundo, un colega, en el pasillo, se cagaba en la puta.

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Olvido Hormigos, pesadilla de ‘hipsters’

Una taza de café vacía, un libro de Manuel Puig y la portada de la revista QMD!, con Olvido Hormigos de protagonista, conforman el paisaje atípico, mi zoológico de variedades, en la mesa que ocupo en la redacción, tan de madera y tan convencional, en su esencia. Lo que tiene que aguantar el pobre mueble, ay por él.

La Hormigos –permítaseme el artículo previo al nombre, que es cosa muy de La Mancha-, como la crisis, Apple o las suegras viudas, ha llegado a nuestras vidas para quedarse. Olvido no quiere hacer honor a su nombre y se integra con Belén Esteban, Sonia Ferrer o Falete –este último, de la competencia- en la liga del marujeo, del cotorreo y de la conversación de las señoras que esperan su turno en la peluquería –o de los señores que versan en la tasca sobre el último gol de Ronaldo y las bragas de su novia rusa; líbreme Dios de cualquier tipo de machismo-. Se ha dado cuén de que la política no es lo suyo, de que para qué cobrar –digo yo que dirá ella- como concejala de Los Yébenes pudiendo llenar la nevera y el maletero del carro tirándose desde un trampolín piscinero y enseñando, en un baño de desnudez intencionada y PhotoShop barroco –o rococó, dependiendo de la foto-, las ubres dobles, que diría José Luis Coll, en la revista Interviú –y por partida doble, por si se dejaba algo-.

Hormigos pasa de Luis Cernuda y de habitar en el olvido, porque eso no fabrica billetes –ni el olvido ni los poetas, se quiere decir-, adopta los dogmas del Carpe diem de Vasile y descubre que, como a los tiburones el olor de la sangre, el ecosistema del plató, del paparazzi, del representante y de la discoteca VIP le gusta. Olvido, oruga inocente y provinciana, se tornó en crisálida con la cosa del vídeo virtual y guarrón para derivar, finalmente, en una mariposa -¿o en una polilla?- que disfruta del “dicen que dicen”, de la polémica, del rumor no confirmado y del desmentido cortoplacista, todo ello pagado al contado, si puede ser.

Olvido ha vuelto envuelta en magia cutre, como un Yafar femenino y toledano, a las portadas de la prensa del corazón, en este caso, ya se ha dicho, a la de QMD!. La acompaña un tal Asdrúbal, cubano de profesión y exmarido de Bibiana Fernández de procedencia –mediática, se quiere decir-. La publicación, rica en bocadillos con gracietas picantotas -¡qué tunantes!-, insinúa lo que ha querido insinuar la exconcejala socialista: que con el famosete hay tonteo, vaya, o que puede que no, pero que en eso consiste el negocio: en sembrar la duda, el suspense, para aparecer en un par, en una docena, o en un par de docenas de Sálvames y demás marcas blancas, poco a poco, que esto es como una serie, y del mismo modo que la pedorra de la esposa de Rick Grimes no muere en el primer capítulo de The walking dead, o que toda la realidad resulta ser un sueño de Resines, no puedes soltar, a la primera de cambio, que te has liado con Fulano o Mengano –cualquier queja sobre este párrafo, a los de Seriemente, por favor-.

Concluyo diciendo que a mí, lo único que me interesa de esta historia, es la crónica del mugido no anunciado del marido de la nueva musa antihipster –me remito al posado de Interviú-, del que casi no se sabe nada, salvo que la perdonó cristianamente. “Olvido es Olvido y yo soy yo”, creo que declaró en alguna parte. El cónyuge de la exconcejala ya ha roto su silencio, pasando al modo vibrador –no piensen mal, lascivos-. A ver cuándo escuchamos su tono de llamada.

Rubalcaba, el Padre Apeles y la cabra de la Legión

Decía Baudelaire que solo existen “tres seres respetables: el sacerdote, el guerrero, el poeta. Conocer, matar y crear”. No ha mucho, Alfredo Pérez Rubalcaba fue, para los suyos, un sacerdote agnóstico/ateo y tartamudo cuyas palabras iban a misa -agnóstica/atea, se entiende-, así como un notable -tiro al alza a la hora de calificar- guerrero para la oposición. Entonces, el poeta -el mal poeta- era Zapatero, que proclamaba, no sabemos si colgado de opio o no, que la Tierra pertenecía al viento.

Fue precisamente el expresidente del Gobierno quien le puso fecha de caducidad a Rubalcaba, cuando dijo que no se volvería a presentar a las elecciones y que le cedía su testigo como secretario general del PSOE, tan castigado, tan gris oscuro, tan apocalíptico, al veterano exprofesor de Ciencias Químicas, porque él, Mister Cejas con zeta,  estaba cansado y tenía que retirarse a escribir sus memorias. Como Bono, pero con menos pelo.

Desde entonces, de la misma forma que su partido, el cántabro Rubalcaba no ha levantado cabeza, agenciándose, en su período como líder del PSOE, cinco derrotas electorales -y a lo grande-: una, la más suya, la de las elecciones generales, más los hostiones sufridos en Andalucía -Griñán gobierna, pero no ganó-, en Galicia, en Cataluña y, ay, esta sí que le duele al ex ministro del Interior, en el País Vasco, donde no solo bastó con acabar con ETA -si es que Rubalcaba y Patxi López acabaron con la banda terrorista, pero eso es otro debate, amor-. El sacerdote Caifás se transformó en el Padre Apeles y el guerrero Julio César en la cabra de la Legión, tartamudeo y juego de manos incluido -mientras, Zapatero seguía ejerciendo de mal poeta-. Rubalcaba dejaba de ser respetable para el electorado socialista y para Baudelaire.

Tras su particular annus horribilis, Rubalcaba comienza 2012 más 1 -2012 no ha acabado aún; 2012, a este paso, durará (mes arriba/mes abajo) un lustro- poniendo en práctica la caridad católica -parecida pero no igual a la solidaridad cristiana- que le enseñaron los curas del colegio del Pilar, donde estudió, y pide por “justicia”, por “dignidad” y sin tartamudear en un vídeo que la ciudadanía se movilice, por eso de  que en febrero se acaba la ayuda de 400 euros para parados de larga duración; por eso de que, cuando el Gobierno de Rajoy dijo de cortarla, el PSOE se puso en pie de guerra -de guerra fría, se entiende-, y por eso de que cuando el Gobierno de Rajoy decidió prorrogarla los socialistas se apuntaron un tanto.

A ese gol se engancha Rubalcaba, aparentemente sereno, seguro y con la camisa azul, cuando dice que su “primer objetivo” es conseguir que el Gobierno mantenga esta ayuda. “Entre todos salvemos los 400 euros”, hashtag, catapún, corten la grabación y ¿qué tal ha quedado?. “Bien. Objetivo conseguido: no has tartamudeado”, dicen Óscar LópezElena Valenciano, que son, respectivamente, el candelabro y el reloj de La bella y la bestia, pero para el PSOE. “Por algo se empieza”, responde el de Solares.

Según el último sondeo de Sigma-Dos para El Mundo, el PP está todavía seis puntos por encima del PSOE aunque, estos últimos, ahora ganan casi dos puntos y se harían con el 30,7% de los sufragios -frente al 28,8% obtenido el 20-N/2011-. Lo mismo el último vídeo de Rubalcaba le da otra décima, o décima y media. Eso sí, el secretario general de los socialistas debe trabajar muchísimo para recuperar el respeto de su electorado. Y el de Baudelaire.

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“No es un suicidio, es un homicidio”

En la mañana de este viernes, momentos antes de que una comisión judicial la obligase a abandonar su casa, Amaia Egaña, vecina de la localidad vizcaína de Baracaldo, se subió a una silla y se lanzó al vacío, desde el cuarto piso del inmueble que habitaba. El jueves 25 de octubre, un hombre de 53 años se ahorcó en su casa de Granada por el mismo motivo. Mientras, en Burjassot (Valencia), otro ciudadano se tiró desde el balcón de su vivienda, un segundo piso, justo cuando otra maldita comisión judicial le iba a echar de su casa.

Según el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en el segundo trimestre de este año los desahucios solicitados ascendieron a 18.886, mientras que los órganos judiciales acordaron la práctica directa de 29.275 desahucios. Entre 2006 y 2011, se presentaron en España 396.943 ejecuciones hipotecarias, y en el primer trimestre de 2012, alcanzamos la media de 510 desahucios ordenados al día.

A las 19:30 de la tarde de este viernes, miles de personas –ocho mil, según los organizadores- se han manifestado en Baracaldo. Por fin, en un evento de este tipo, se han coreado y se han leído lemas que no se andan con rodeos y chiquitas; consignas directas, crudas y realistas, como “Asesinos”, “Ellos la pasta, nosotros los muertos” o, mi favorito: “No es un suicidio, es un homicidio”.

En mi humilde opinión, ya va siendo hora de que en las manifestaciones se digan cosas en serio y de que los mensajes apunten a la cabeza del enemigo, como si fueran dardos, y no mensajitos con emoticonos de ‘whatsapp’. Basta de los “que no, que no, que no nos representan”. Basta de los “esta crisis no la pagamos”. Basta del “banquero que no bote”. Esas gilipolleces no van a ningún lado. Llamémosle al pan, pan; al vino, vino, y al asesino, asesino.  Dejemos atrás eufemismos, algodones de azúcar y batucadas, por favor. Digamos las cosas en serio. Plantemos cara a estos malnacidos en serio.

¿Qué han dicho los partidos políticos al respecto? Nada interesante. Salvo el portavoz de la Presidencia de Ezker Anitza-IU, Íñigo Martínez, que ha calificado de “asesinato” el suicidio de Amaia, todos se han salido por la tangente y han empleado un lenguaje políticamente correcto. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha dicho –con esa vehemencia tan firme y furtiva que le caracteriza- que el Ejecutivo plantea “paralizar los desahucios de las familias más vulnerables”. ¿Cómo? Ni idea. ¿Cuándo? En breve. Y así.

Por último, lamentar que hayan tenido que suicidarse tres personas para que el PP y el PASOK, digo, el PSOE, empiecen a mover el culo para hacer como que se interesan por el asunto. Yo animo a las malditas comisiones judiciales a que acudan a la calle Ferraz, a la calle Génova, a la Moncloa, al Congreso de los Diputados, al Palacio de la Zarzuela, al Palacio de la Presidencia de Andalucía o a la Generalidad de Cataluña, para entregar el mismo mensaje fatal, terrible y sangriento que entregaron a Amaia, al vecino de Granada o al de Burjassot. A ver si tenemos suerte y se suicidan unos cuantos –políticamente hablando, quiero decir-.