Un cura, UPyD de Cuenca y la marcha proetarra del sábado

Cada domingo, un afiliado, un concejal o un diputado de UPyD acude a misa, por muy laico y ateo que sea, se arrodilla en un lateral del confesionario y, arrepentido, le dice al cura:

-Ave María Purísima, con permiso de Rosa Díez, claro.

-¿De qué te arrepientes, hijo? –pregunta el sacerdote.

-Padre, he pecado de populismo.

Y el cura, que no es de UPyD porque UPyD está a favor del aborto, le vuelve a preguntar que a ver, que cuál es la última, que uno es cura, pero no santo, y humano, y no divino, y que se cansa de escuchar el mismo arrepentimiento tantas veces, y que las absoluciones no tienen sentido si se reincide en el pecado una vez, y otra, y otra, y así. El de UPyD le cuenta lo de Cuenca, lo de la propuesta para retirarle una calle a Mayor Zaragoza, ex de la UNESCO, quien apoyara a Rubalcaba en la campaña para las últimas elecciones generales y quien criticara el bipartidismo pocos meses después, con El Follonero de por medio, claro, y quien apoyara la marcha proetarra del sábado en Bilbao -sí, proetarra-. Menudo marrón me ha caído, piensa el sacerdote.

El cura, que es bastante golfo y amigo mío, se confiesa a su vez conmigo, rompe su secreto de confesión -y por tanto, peca-, me cuenta lo del tipo de UPyD y me pide opinión. Yo le digo que el asunto es delicao, que qué le voy a contar de UPyD que ya no sepa everybody, pero que, en este caso, yo estoy con la formación de Rosa Díez, por muy populista que sea su propuesta.

Yo le digo que las miles de personas que recorrieron Bilbao el sábado por la tarde no son ETA, pero que sí apoyan a ETA, a sus sucedáneos, o a una propuesta de ETA y de sus sucedáneos, y que eso no va conmigo, y que lo del acercamiento de presos de la banda terrorista -no es que sea la Banda del patio, precisamente; que se lo digan a las familias de las 858 víctimas mortales– pues como que no lo veo, porque no tiene lógica, porque lo de los “presos políticos” es un cuento de terror, tan negro como uno de Poe o uno de Lovecraft, pero en malo, porque qué tiene de político pegar un tiro en la nuca, mutilar a inocentes, poner coches bomba, secuestrar por meses, asesinar en masa. Si eso es política, a mí que me pongan de Presidente del Gobierno a Hannibal Lecter, que es listo, y de ministro de Defensa a Cara de Cuero, el de La matanza de Texas, para que así los desfiles del 12 de Octubre sean más gore, motosierras en marcha incluidas, portadas por la Legión.

Yo le digo que, como ciudadanos libres, todo el mundo está en su derecho de jalear, incluso, a los reos de una banda asesina -aunque no todos tengan delitos de sangre, repito-, pero que no confundan al personal, y lamento, ay, que el entorno de ETA haya ganado la guerra del lenguaje. Y uno no entiende –o sí, que es lo peor- la postura de gente como Sánchez Gordillo, Pilar Bardem o Joan Tardà, quien llamara a Wert “terrorista social”, pero quien acude a manifestarse por los derechos de unos tipos que son terroristas sin metafísica, terroristas a secas. Copón, Tardà, a ver si nos aclaramos.

Se acaba la conversación con mi amigo el cura y, para concluir, recurro a Manuel Jabois, columnista de El Mundo, que este lunes plantea algo así como oyes, ¿y si ETA hubiera violado en lugar de haber matado?, y pregunta si se “manifestaría Mayor Zaragoza entre familiares de violadores”. Recemos porque así no sea. Amén.

Y ahora, si eso, llamadme fascista.

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