Por un “escrache” en la Junta de Andalucía

El planteta se está argentinizando. Messi es el mejor jugador del mundo, Francisco baila tango en El Vaticano y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca se va de “escraches”, concepto inventado en la teoría y en la práctica allá, en el “mejor culo del mundo”, que diría Sabina, y que consiste en concentrarse frente a las viviendas de los famosos y amplificar una reivindicación. La PAH, en su protocolo, apunta a los “diputados” en general; en la práctica, solo han sufrido el (¿merecido?) acoso miembros del PP.

Uno se apuntaría a un “escrache” con todo el gusto del mundo. Lo que ocurre es que, quien les escribe, está más que jartito de concentrarse contra el partido de la gaviota: que si contra la privatización de la Sanidad, que si contra las reformas en Educación, que si contra el choriceo de su extesorero… Me aburre todo este asunto de las ‘manifas antiPP’ tanto como la autobiografía de José Bono o como un monólogo de Eva Hache.

A mí lo que me apetece es manifestarme contra el PSOE. Montar una buena en la calle Ferraz, con cacerolas, equipos de música y hasta rosas –sin espinas, eso sí, para no hacer daño a nadie-. Me molaría más, ya puesto, concentrarme en alguna ciudad andaluza, por eso de los 933 millones de euros desviados por el exdirector general de Trabajo y Seguridad Social de la Junta de Andalucía durante casi una década, Francisco Javier Guerrero Benítez. Casi mil millones, damas y caballeros, infantes e hidalgos. A su lado, los 22 kilos de Bárcenas en su cuenta suiza parecen hasta calderilla.

PSOE e IU se lo han montado muy bien en Andalucía –aunque, claro, teniendo a Javier Arenas como contrincante, puede ganar unas elecciones hasta el Bombero Torero-. Ante el mayor escándalo y atraco público cometido en España en los últimos años, socialistas y comunistas se han refugiado en el “fue otro”, en el “yo no sabía nada” y en el “rodarán cabezas”… que al final no han rodado. La comisión de investigación fue un astracán sin gracia, una comedia a lo José Luis Moreno pero con mejores actores y con acento andalusí. No cuela el argumento del “ya ha sido investigado”.

Por su parte, la sociedad andaluza en particular y la española en general se han tomado el asunto muy a la ligera. ¿Qué son mil millones de euros? Nada, cuatro duros choriceados por “cuatro socialistas y cuatro sindicalistas” que pagarán por ello. Hagamos matemáticas: Luis el Cabrón choricea 22 kilos y el “pueblo” se concentra en la calle Génova; la Junta de Andalucía subvenciona ayudas y EREs fraudulentos con el dinero de toda una región, ¿y cómo mucho se baila una sevillana en la Feria de Abril? ¿Dónde están las antorchas y las hoces? ¿Por qué no se piden EN SERIO responsabilidades a Manuel Chaves y a José Antonio Griñán? ¿Por qué IU-Andalucía está más callada que una puta en Semana Santa? ¿Por qué Sánchez-Gordillo no asalta la vivienda del sindicalista Juan Lanzas (en la imagen)? ¿Por qué Springfield no está enfurecido? ¿Por qué no se habla de tomar la Bastilla?

Respóndanme antes de que me exilie, por favor.

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Rubalcaba, el Padre Apeles y la cabra de la Legión

Decía Baudelaire que solo existen “tres seres respetables: el sacerdote, el guerrero, el poeta. Conocer, matar y crear”. No ha mucho, Alfredo Pérez Rubalcaba fue, para los suyos, un sacerdote agnóstico/ateo y tartamudo cuyas palabras iban a misa -agnóstica/atea, se entiende-, así como un notable -tiro al alza a la hora de calificar- guerrero para la oposición. Entonces, el poeta -el mal poeta- era Zapatero, que proclamaba, no sabemos si colgado de opio o no, que la Tierra pertenecía al viento.

Fue precisamente el expresidente del Gobierno quien le puso fecha de caducidad a Rubalcaba, cuando dijo que no se volvería a presentar a las elecciones y que le cedía su testigo como secretario general del PSOE, tan castigado, tan gris oscuro, tan apocalíptico, al veterano exprofesor de Ciencias Químicas, porque él, Mister Cejas con zeta,  estaba cansado y tenía que retirarse a escribir sus memorias. Como Bono, pero con menos pelo.

Desde entonces, de la misma forma que su partido, el cántabro Rubalcaba no ha levantado cabeza, agenciándose, en su período como líder del PSOE, cinco derrotas electorales -y a lo grande-: una, la más suya, la de las elecciones generales, más los hostiones sufridos en Andalucía -Griñán gobierna, pero no ganó-, en Galicia, en Cataluña y, ay, esta sí que le duele al ex ministro del Interior, en el País Vasco, donde no solo bastó con acabar con ETA -si es que Rubalcaba y Patxi López acabaron con la banda terrorista, pero eso es otro debate, amor-. El sacerdote Caifás se transformó en el Padre Apeles y el guerrero Julio César en la cabra de la Legión, tartamudeo y juego de manos incluido -mientras, Zapatero seguía ejerciendo de mal poeta-. Rubalcaba dejaba de ser respetable para el electorado socialista y para Baudelaire.

Tras su particular annus horribilis, Rubalcaba comienza 2012 más 1 -2012 no ha acabado aún; 2012, a este paso, durará (mes arriba/mes abajo) un lustro- poniendo en práctica la caridad católica -parecida pero no igual a la solidaridad cristiana- que le enseñaron los curas del colegio del Pilar, donde estudió, y pide por “justicia”, por “dignidad” y sin tartamudear en un vídeo que la ciudadanía se movilice, por eso de  que en febrero se acaba la ayuda de 400 euros para parados de larga duración; por eso de que, cuando el Gobierno de Rajoy dijo de cortarla, el PSOE se puso en pie de guerra -de guerra fría, se entiende-, y por eso de que cuando el Gobierno de Rajoy decidió prorrogarla los socialistas se apuntaron un tanto.

A ese gol se engancha Rubalcaba, aparentemente sereno, seguro y con la camisa azul, cuando dice que su “primer objetivo” es conseguir que el Gobierno mantenga esta ayuda. “Entre todos salvemos los 400 euros”, hashtag, catapún, corten la grabación y ¿qué tal ha quedado?. “Bien. Objetivo conseguido: no has tartamudeado”, dicen Óscar LópezElena Valenciano, que son, respectivamente, el candelabro y el reloj de La bella y la bestia, pero para el PSOE. “Por algo se empieza”, responde el de Solares.

Según el último sondeo de Sigma-Dos para El Mundo, el PP está todavía seis puntos por encima del PSOE aunque, estos últimos, ahora ganan casi dos puntos y se harían con el 30,7% de los sufragios -frente al 28,8% obtenido el 20-N/2011-. Lo mismo el último vídeo de Rubalcaba le da otra décima, o décima y media. Eso sí, el secretario general de los socialistas debe trabajar muchísimo para recuperar el respeto de su electorado. Y el de Baudelaire.

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