La ilusión de Valderas

Cambio de planes. Quería que este artículo se llamara “El gran masturbador”, robándole el título al famoso cuadro de Salvador Dalí, y referirme al presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, quien anoche le hiciera a su consejera Susana Díaz, licenciada en Derecho tras una década de codos clavados, suspensos frustrados y aprobados balsámicos, el mayor dedo –político, malpensados- de su vida. Dedócratas del mundo, ahí va una nueva “miembra”, que diría Bibiana Aído.

Pero voy a pasar del asunto. Reincidir en la proclama “PSOE y PP, la misma mierda es” –debería decirse “son”, pero no rima- me aburre como una comedia de matrimonios de José Luis Moreno. Repetirse es pecado salvo que seas Umbral, y corro el riesgo de utilizar metáforas o ideas de las que empleé ya con cierto presidente regional y con cierta alcaldesa, blanco y en botella, para qué decir nombres, si todos sabemos de quiénes hablo.

En esta ocasión, quien me ha subido la bilirrubina ha sido el vicepresidente de la Junta andaluza, Diego Valderas, albañil, camarero, repartidor de butano y bodeguero antes que político –a diferencia de Susana Díaz, a quien no se le conoce ninguna otra actividad laboral previa-. El comunista fue entrevistado en la noche del miércoles en Hora 25 y se mostró encantado y feliz con el dedazo griñanesco: “Se abre un tiempo ilusionante con cambios desde la estabilidad”. Esto lo suelta Ana Mato y revienta una piñata de confeti en pleno estudio.

Desayunando en el Ritz a finales de mayo, Valderas dijo que alguna vez había dormido en el metro. Los sillones del Parlamento andaluz son mucho más cómodos que los metálicos bancos de los andenes. Izquierda Unida, que otrora criticara los ‘dedazos’ de Aguirre con González –venga, ya sí que digo nombres; qué frustración de artículo- en la Comunidad de Madrid y Gallardón con Botella en el consistorio de la capital de -¡TOQUE DE CORNETA!- España, coge el tubo de vaselina y le aplica un poco en el sepulcro blanqueado andaluz, que decreta leyes antidesahucios con la mano izquierda mientras que con la diestra tiembla al ritmo de las sentencias de la juez Mercedes Alaya, arqueóloga de los ERE fraudulentos.

Cayo Lara pide elecciones generales anticipadas en el Congreso de los Diputados mientras Valderas las descarta a nivel autonómico, porque “lo importante es la política y hemos apostado por la normalidad y la estabilidad” y entendiendo, además, que Susana Díaz hiciese “los cambios que considere oportunos”. Las peticiones de democracia interna/externa, como los yogures que ingiere Cañete, han caducado para los comunistas andaluces –nobleza obliga a decir que Gordillo y Cañamero pensarán algo muy distinto-. PP y PSOE la misma mierda es –son, leches, son-. IU-Andalucía parece un ejemplar de la misma especie. Bob Dylan canta en “Rainy Day Women 12&35” que “todo el mundo debería ser apedreado”. Qué genial el de Duluth, oyes.

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