Catalunya contra el jabalí de Erimanto.

Posted on 3 febrero, 2011 por

2


Si Velázquez -Dios le libró- hubiera sido nacionalista catalán, el cuadro de La rendición de Breda (las lanzas) tendría un aspecto algo distinto: en lugar de picas, hubiera representado senyeras; en lugar de holandeses, hubiera representado jabalíes; en lugar de tercios españoles, hubiera representado a Joan Laporta, a Carod Rovira, a Artur Mas, y a algún nacionalsocialista chambergo camaleónico que intentase camuflarse entre la enfervorecida e independiente Catalunya. Sin embargo, las lanzas se mantendrían.

En el cuadro, Dídac de Velázquez hubiera representado, también, a un grupo de ecologistas apedreando a una decena de aficionados taurinos. Estos ecologistas portan una pancarta que reza: “El mejor torero es el torero muerto”. Se les ve insultando, y uno de los políticos representados en el pueblo los señala; otro, los aplaude, y un tercero abraza a uno de éstos ecologistas y lo conduce al Parlamento Catalán (en el cuadro pone “Parlament”).

En el cuadro, Dídac de Velázquez hubiera representado a otro grupo de ecologistas, que se muestran alterados y se sienten ofendidos porque el gobierno catalán ha autorizado la caza con lanza del jabalí. En el cuadro, observaríamos como uno de los políticos coloca una manta sobre este grupo de ecologistas, como simbolizando que los ignora.

En la parte izquierda, justo al lado de tres jabalíes muertos (uno de ellos, en realidad, no lo está; Dídac de Velázquez lo muestra agonizando), un periodista le preguntaría a Artur Mas algo. Suponemos que el periodista le está diciendo: ¿dónde quedan los derechos de los animales?, ¿acaso los jabalíes no sufren tanto como los toros?, ¿por qué rescatar una práctica tan medieval? Dídac de Velázquez sería contundente en el cuadro, y representa a Artur Mas respondiendo con una bandera catalana en la mano izquierda, estando la mano derecha agarrándose sus partes nobles. Dídac de Velázquez se permitiría (¿por qué no?) un bocadillo, a modo de cómic: “Los animales sufrirán o dejarán de sufrir lo que a mí me salga de los huevos” (todo esto en catalán, claro).

El cuadro se titularía Catalunya contra el jabalí de Erimanto, y representaría al noble catalán venciendo al enemigo porcino. Las generaciones lo venerarían, recordarían el gobierno catalán de Artur Mas, y extinguirían a ese innoble animal salvaje con lanzas. Los jabalíes no sufren. Y si sufren, se lo merecen. Por no ser, no son ni animales, qué coño.

Y en el cuarto trastero del Museo Nacional de Arte Catalán (paso de traducirlo), los esclavos charnegos no-purasangre quemarían todos los retratos de toreros y todos los cuadros que representaran corridas de toros, por el sufrimiento del animal, y por no ser catalanes.

NOTA: Qué pronto se ha quitado el velo el nacionalismo catalán prohibitivo, y qué inocentes los ecologistas… Han hecho con ellos lo que han querido. Ole, nacionalistas catalanes. Os ha salido la jugada de perlas.

Posted in: Nacional